Hola, mi nombre es Isidro Tresgallo Abascal, y te doy la bienvenida a mi página web, fruto de mi proceso terapéutico, formación y trabajo de mis últimos 20 años.
Es un placer presentarte estos talleres, creados desde mi propia experiencia personal con dos objetivos claros: sanar nuestras heridas de infancia y adolescencia desde la adultez responsable y sanar el vínculo con nuestros progenitores, con quienes solemos muchas veces mantener dinámicas de rabia, queja o dependencia, nacidas de la propia herida infantil. Este dolor muchas veces es invisible, pero nos resta mucha fuerza y presencia en nuestro día a día. Al sanarlo, recuperamos nuestro equilibrio y la fuerza necesaria para llevar a cabo nuestro propio proyecto de vida y con ello desde la mirada sistémica, es un alivio y un orgullo para nuestro sistema familiar.
Desde mi experiencia, cuando nuestro adulto responsable pone luz en las heridas de infancia y adolescencia, y sanamos la relación con nuestros padres, dejamos de habitar el papel de víctima. Dejamos de centrarnos en «lo que pasó»- o en lo que nos hubiera gustado que pasara- para abrirnos a una comprensión mayor desde el agradecimiento de haber recibido lo más grande que tenemos: la vida. Al integrar este orden sistémico de fuerza y amor, logramos llevar a cabo nuestro proyecto de vida, alineado con nuestros propios valores y creencias».
Proyecto Quirón: de la herida, al camino de la consciencia y la sanación-transformación.
Este es el nombre que le doy a mi propuesta terapéutica. Desde estas palabras, agradezco al mito de Quirón, el «sanador herido», por su enseñanza sobre la herida y el propio dolor. Su historia me ha brindado la comprensión necesaria para acompañar a otros en su proceso, partiendo de mi experiencia personal y de una camino de sabiduría y transformación.
A continuación te muestro los diferentes talleres que desde mi propia experiencia, he desarrollado para tener una vida más plena y más consciente. Será un placer acompañarte en tu proceso personal.
Los talleres se fundamentan en;
√ CONSTELACIONES FAMILIARES √
√ SANACIÓN E INTEGRACIÓN DE LAS HERIDAS DE NUESTRA INFANCIA: NIÑO, NIÑA Y ADOLESCENTE INTERIOR √
√ SANAR LA RELACIÓN CON NUESTRA MADRE Y NUESTRO PADRE √
⊕ Sanar la relación con la madre, para sanar la relación con la vida®
Nuestra madre, junto a nuestro padre, nos ha dado la vida. Si tenemos enfado, ira, rabia, arrogancia o dependencia, ¿cómo nos va a ir la vida? El título del taller lo dice todo: «Sanar la relación con la madre, para sanar la relación con la vida».
⊕ Sanar la relación con el padre. Raíces, fuerza y presencia en la vida.
El padre representa la fuerza, lo masculino, el impulso para salir al mundo y el éxito profesional. Si tenemos resentimiento, ira o enfado, nuestra vida plena está condicionada y frenada. Sanar la relación con los padres es, desde mi experiencia, esencial para ocupar tu lugar, para recibir toda la fuerza del sistema y avanzar hacia tu propósito de vida. Sin este orden, hay debilidad, queja y desorden.
⊕ Herida de verguenza, desvalorización y no merecimiento.
La herida de verguenza, desvalorización y no merecimiento es profunda y suele actuar como un lastre en nuestro crecimiento. Aportar luz y sanar esta herida es gratificante y liberador. Un paso fundamental es sanar el vínculo con las figuras de autoridad.
⊕ Herida de abandono. Sanar desde la raíz. Un camino hacia la consciencia.
Para vivir una vida plena, es fundamental mirar hacia atrás y comprender cómo se formó nuestro mundo interno. Nuestro niño y niña interior y nuestras heridas emocionales no son solo recuerdos del pasado; son fuerzas que actúan en nuestro presente, influyendo en cómo nos valoramos y cómo nos vinculamos con los demás.
A menudo, el origen de nuestro malestar se encuentra en nuestra primera herida: la herida de abandono. Esta huella profunda puede condicionar nuestra manera de amar, llevándonos a transitar entre un amor que enferma (basado en la carencia, la dependencia y el miedo) y un amor que sana (basado en la libertad y en la plenitud).
El objetivo de este proceso es realizar el tránsito consciente del adulto dependiente -aquel que busca fuera lo que cree que le falta- (sobre todo en la pareja), hacia el adulto consciente, capaz de hacerse cargo de sus necesidades y de transformar la herida de abandono en la relación de pareja en una oportunidad de crecimiento y conexión autentica. Te invito a abrir el corazón, mirar tu historia con compasión y tomar tu lugar frene a la vida.
⊕ Mandatos y creencias familiares, sociales y religiosas, que te impiden vivir de acuerdo a tu estilo y proyecto de vida.
Explorar nuestra familia de origen nos permite entender de dónde venimos para decidir conscientemente hacia dónde queremos ir. En este proceso, identificamos los mandatos familiares, social y religiosos que marcaron nuestra infancia y adolescencia reconociendo que, por una lealtad ciega y un profundo deseo de pertenencia, el niño o la niña que fuímos asumió cargas ajenas.
Al distinguir entre el amor que sana y el amor que enferma, logramos diferenciar las necesidades de nuestra etapa infantil de las de nuestra vida adulta. Sanar el vinculo con nuestros padres es el paso definitivo para caminar sin culpas, recuperando la fuerza necesaria para nuestro propio camino y destino de vida.
Muchas veces, internamente deseamos llevar un estilo de vida o tomar decisiones que van en contra de lo que nuestra familia o la sociedad esperan de nosotros. Esto suele generar conflictos en áreas fundamentales como nuestro proyecto de vida, el trabajo, la sexualidad, el dinero y la abundancia. Es lo que los demás proyectan en nosotros versus lo que realmente somos y sentimos.
⊕ Taller de Constelaciones Familiares.
¿Sientes que repites patrones que no te pertenecen? A menudo, el peso que cargamos hoy, tiene sus raíces en lo que quedó sin resolver en el pasado. A través de movimientos sistémicos y una mirada profunda hacia tus figuras de autoridad, logramos liberar bloqueos emocionales y restaurar el equilibrio con la vida. Recupera tu lugar, sana tus heridas y toma la fuerza necesaria para avanzar con claridad y propósito.
⊕ Roles que tomamos inconscientemente en la pareja y que dificultan la relación.
¿Asumo inconscientemente el rol de padre o madre con mi pareja, tratándola como si fuera un niño o un adolescente? ¿O me coloco por debajo de ella, esperando que me dé todo lo que en su día no recibí, desde la demanda, la exigencia y el reclamo constante?
Solo cuando dejamos de ser «hijos o padres», «hijas o madres» en la relación, podemos convertirnos en verdaderos compañeros de viaje. Sanar nuestro propio sistema es el puente necesario para crear un proyecto común libre de cargas ajenas y asuntos no resueltos, sobre todo con nuestros padres.
⊕ Clown y terapia. Volver a conectar con nuestro niño-niña interior, desde el juego y la consciencia del adulto.
A menudo, las exigencias de la vida adulta nos sumergen en una rigidez que apaga nuestra chispa natural y esencial. Sin embargo, el juego no es solo una actividad de la infancia; es una herramienta poderosa de conexión y liberación que nos permite sanar en nuestra edad adulta. Al aprender a equlibrar nuestras responsabilidades con las necesidades de nuestro niño interior, transformamos el drama y el victimismo en una existencia guiada por el disfrute y el placer. Te invito a redescubrir ese espacio de libertad donde acoger tu esencia primaria es el primer paso para vivir en plenitud. El clown es vida.
NECESIDADES NO CUBIERTAS EN NUESTRA INFANCIA Y/O ADOLESCENCIA
• Nuestros padres no estuvieron cerca, física y emocionalmente, como nos hubiera gustado.
• No tuvimos la seguridad, el cuidado y la protección, como hubiéramos deseado, de las figuras paternas.
• No fuimos escuchados con respeto ni tuvimos la libertad de expresarnos.
• No fuimos vistos, apreciados y aceptados tal como somos; o por el contrario, somos super dependientes de nuestros padres (aún en la edad adulta).
• No fuimos estimulados y apoyados en nuestros dones, en nuestra sexualidad ni en nuestra libertad.
• No percibimos amor, respeto e intimidad entre nuestros padres.
• No recibimos límites con firmeza, ni con cariño y comprensión.
SÍNTOMAS QUE PRESENTAMOS EN NUESTRA EDAD ADULTA
• Queremos, pedimos y muchas veces exigimos de forma inconsciente, que los demás, especialmente la pareja, llenen nuestro vacío.
• Necesitamos y buscamos el reconocimiento y la aprobación de la pareja, amigos, sociedad, etc…
• No somos conscientes de nosotros mismos, y la culpa siempre es de los demás.
• Somos «bombas de relojería» y no controlamos nuestra ira o enfado, o bien somos «demasiado buenos» para que nos quieran y nos acepten.
• Somos dependientes y no soportamos la soledad, o bien nos aislamos del mundo.
• Queremos cambiar a nuestra pareja, a nuestros padres y a todo el que está a nuestro lado.
• Sentimos un vacío interior y una soledad tan persistente, que nada ni nadie logra llenar.
Si esto que estás leyendo te resuena y te está dejando un «mal cuerpo», te acompaño a;
♣ Sanar tu niño o niña interior y tu adolescente interno.
La infancia y adolescencia constituyen la base emocional de nuestra vida. Las heridas que desarrollamos en estas etapas actúan de forma inconsciente -y subrayo; inconsciente-, condicionando nuestro día a día. Esto suele hacer que la vida se sienta áspera y dificil y, sobre todo, que no logremos comprender el origen de nuestro malestar.
Realizar un trabajo terapéutico sobre estas heridas para aportar claridad a nuestra historia es vital para habitar nuestro adulto responsable. Si no lo hacemos, serán esas heridas que quedaron «congeladas» por el dolor, las que sigan timoneando nuestro barco y decidiendo el rumbo de nuestra vida adulta.
♣ Aplicar terapéuticamente la metodología de las Constelaciones Familiares y su mirada sistémica, una potente herramienta para poner orden en nuestro sistema familiar. El objetivo es tomar el lugar que nos corresponde, sanando la relación con nuestros padres para, desde el adulto, recibir la fuerza del sistema y decir un !SÍ A LA VIDA! con plena presencia, apoyo y confianza. El equilibrio en las áreas familiares, sociales y laborales, así como una relación más sana con uno mismo, son los beneficios de este profundo y reparador trabajo sistémico.
♣ Soltar y dejar atrás los introyectos: liberarse de mandatos ajenos.
Soltar y dejar atrás los introyectos -todo aquello que nos hemos «tragado» sin filtrar de la familia, la sociedad, la escuela o figuras de autoridad- es esencial para ser nosotros mismos. Cuando aceptamos ideas ajenas sin «masticarlas» ni «cuestionarlas», estas terminan nublando nuestra claridad respecto a la sexualidad, el trabajo y los valores sobre los que queremos construir nuestra vida.
Estas creencias se instalan en nuestra mente y actúan como un juez interno que dicta lo que está bien o mal desde juicios externos. Es entonces cuando aparece el conflicto: queremos actuar y hacer algo, pero ese juez nos castiga internamente, generándonos un profundo sentimiento de culpa y de sentirnos indignos o indignas. Sentirnos culpables es, a menudo, el síntoma de que estamos intentando ser fieles a nosotros mismos frente a unos mandatos heredados.
♣ Los roles en la pareja: del orden sistémico al proyecto en común.
Nuestra relación de pareja está profundamente vinculada a la relación con nuestros padres y a las heridas de nuestra infancia y adolescencia. Si el vínculo con nuestros padres, no está en orden, se producen desajustes que dificultan una mirada plena hacia nuestro compañero/a y hacia el proyecto en común.
Sin conciencia sobre las heridas de nuestro niño o niña interior, las relaciones suelen derivar en dinámicas de codependencia. Con el tiempo, este vacío se traduce en dolor, conformándonos con recibir solo «migajas» en nuestra relación.
De este cóctel emocional nacen roles y estrategias inconscientes que dificultan la relación de pareja. Ser consciente de estos roles y de estos mecanismos es el camino para construir una relación basada en la libertad y no en la carencia y la dependencia.
NOTA IMPORTANTE:
La realización de estos talleres no sustituye, en ningún caso, a un tratamiento psicológico o psiquiátrico. Se trata de una actividad complementaria que la persona elige libremente para su crecimiento personal, diseñada para acompañar y enriquecer los procesos terapéuticos desde este propio enfoque terapéutico. Por tanto están pensados como un recurso de crecimiento personal y repito, no reemplazan la terapia psicológica o el tratamiento psiquiatrico.
Gracias por tu lectura. Isidro

Acompañarte a sanar las heridas de tu infancia y adolescencia, ayudándote a tomar tu lugar en el sistema familiar y a reconciliar el vínculo con tus padres. Desde ese lugar de fuerza y orden sistémico, podrás abrirte a lo que realmente te apasiona, habitando tu vida con presencia y plenitud.
Es momento de soltar las cargas que no te pertenecen. Empieza a escribir tu propia historia de vida.
Si has respondido “SÍ” a alguna de estas preguntas, estás en el lugar adecuado.
Te acompaño en este proceso, en el cual empezarás a;
Hay que dedicar más energía a quererse a uno mismo. Si uno está siempre dependiendo de que la otra persona lo quiera, sufre mucho más, que si uno trata de quererse a sí mismo. Y desde ahí, darle una vuelta: del deseo de ser querido, al deseo de poder amar.